¿Una dieta energética para adelgazar?
Más que una dieta que te ayude a perder peso, primero debes pensar qué hábitos es necesario cambiar. A veces, comemos comidas que no favorecen nada al organismo en base a falta de tiempo, a la rapidez de preparado o porque mi cuerpo lo pide. En resumen, engañamos al estómago para que cese esa sensación de hambre, pero no estamos dando a nuestro organismo los alimentos adecuados.
Quiero llegar a tener una talla S
Como profesional, he oído muchas veces esta frase y siempre contesto: el bienestar y el amor propio no tiene que ver con las tallas. Míralo como yo: para mí quererse bien y ser consciente de qué alimentos no le sientan bien a tu metabolismo, es ganar en felicidad, vitalidad y energía.
Una alimentación deficiente en elementos esenciales y de calidad afecta negativamente a tus células, y tiene una repercusión directa en los tejidos de tu cuerpo. Esto podría provocar enfermedades de todo tipo: desde problemas de piel a afecciones más graves, en los casos más extremos. Yo te ayudo a equilibrar tu organismo y a la vez, a ganar energía. La pérdida de peso llegará como consecuencia de la optimización de tu organismo.
¿Tu dieta te aporta la energía suficiente?
Cómo nos alimentamos todos los días determina en parte nuestro estado de ánimo.
¿Te levantas cansado por la mañana? ¿duermes bien y el descanso es reparador? ¿necesitas recurrir a estimulantes como té, café, chocolate, o azúcar constantemente?
Si has contestado a alguna pregunta afirmativamente, tendremos que revisar tu tipo de alimentación y ver qué alimentos te faltan para que tu energía sea la óptima.
Como yo suelo decir: el cuerpo primero te susurra, después te habla y por último, te grita. Cuando tu cuerpo grita ya existe un desequilibrio severo que hace que haya alteraciones en el sueño o incluso, una enfermedad. Pero no te preocupes porque con un cambio de hábitos alimenticios que reequilibren el organismo, es posible que tu cuerpo se recupere, pierdas peso y adquieras de manera permanente unos hábitos de alimentación más saludables.
Con este tipo de alimentación se busca un mayor equilibrio del organismo. En ningún caso, sustituye el diagnostico médico y no cura ni trata ninguna patología. Es aconsejable acudir a una consulta médica si tienes dudas sobre hacer una dieta.
Una dieta energética para ganar vitalidad
Dieta natural
Menús más creativos
Alimentos equilibrantes
Alcalinizar el organismo
Dieta energética con Dietista: la dieta antifatiga
Alimentos que elevan la energía
Existe una dieta rica en nutrientes esenciales y de alta calidad que aportan energía al organismo, lo sacian y lo alimentan en profundidad. Esta es la dieta energética que tiene como máxima no saltarse ninguna comida, sobre todo el desayuno. El desayuno representa una de las comidas más importantes del día, en el cual deberíamos incluir alguna proteína de alto valor biológico, como huevos o sardinas en lata, y ácido grasos de calidad, como son los frutos secos. Tampoco hay que saltarse la cena con la intención de depurar el organismo. Los ayunos intermitentes hay que llevarlos a cabo con cuidado porque pueden producir el efecto contrario. No son igual para el hombre que para la mujer, pues en mujeres se puede desajustar el sistema hormonal. En mi opinión, un ayuno intermitente diario no es necesario. Un ayuno intermitente que incida en la resistencia a la insulina y haga descansar el sistema digestivo para que las células del cuerpo se regeneren (Autofagia), es más que suficiente. Esto siempre hay que hacerlo bajo supervisión porque el cuerpo debe estar muy bien hidratado y nunca debe suprimirse la comida más importante del día, que es el desayuno. Desde mi experiencia, hacer ayunos con jugos verdes es algo más suave y desde el punto de vista nutricional, mucho más recomendable, ya que el magnesio y el potasio, hacen su efecto más eficazmente.
La energía de los alimentos
Según mis años de experiencia en alimentación asociada a la medicina oriental, existen alimentos que nos provocan un exceso de energía; alimentos que provocan inflamación, y alimentos neutralizantes. Estos últimos, los alimentos neutralizantes, nos aportan energía duradera ya que son de absorción lenta. Por tanto, evitan esos picos de glucosa responsables de que en pocas horas, sientas un hambre voraz.
Un dieta balanceada es aquella formada por todos los tipos de alimentos pero de manera equilibrada y teniendo en cuenta el tipo de metabolismo de la persona.
Dieta energética: alimentos base
Los alimentos neutralizantes constituyen la base de la alimentación energética. Son saciantes, de absorción lenta y nos aportan energía constante. Como nuestro organismo funciona mejor, nos podemos concentrar más fácilmente en la tarea que estemos realizando. No hay picos de glucosa ni hambre repentina. Los cereales integrales -como la quinoa, la cebada o el centeno-, las legumbres, las algas, los frutos secos, el pescado blanco y las frutas de temporada son algunos de los pilares que deberíamos incorporar a nuestra dieta para obtener el máximo de energía.
La dieta energética y el organismo ácido
Unos hábitos alimenticios inadecuados, situaciones de estrés e incluso la contaminación, son factores que provocan un entorno ácido en el organismo. Cuando estos factores se dan, el organismo sufre una descompensación en el ph de la sangre. En un medio ácido, las células no tienen defensas suficientes como para combatir agentes externos y es cuando se produce una desmineralización del organismo -nos sentimos cansados, nos duele la cabeza, se nos cae mucho el pelo o tenemos uñas quebradizas-.
Alcaliniza tu organismo con la dieta energética
La forma de alcalinizar el organismo es conseguir un buen ph en sangre -entre 7,35 y 7,45- con el que el organismo recobre su equilibrio. Pero ¿cómo podemos cambiar un medio ácido y hacer que se vuelva alcalino? Una forma es suprimir de la dieta aquellos alimentos que favorecen la acidez -como el café, alcohol, azúcar, harinas refinadas, arroz blanco y carnes rojas- y sustituirlas por alimentos más neutralizantes y de absorción lenta, como verduras frescas de temporada, algas, té verde, jengibre, semillas y frutos secos.
