Si tenemos una alimentación basada en alimentos procesados, o en alimentos de alto índice glucémico, se produce un aumento del azúcar o glucosa en sangre. Esto hace que nuestro organismo tenga que producir más insulina, y así introducir la glucosa en nuestras células que después es requerida como combustible celular. O bien, de no ser necesaria en ese momento, convertirla en triglicéridos y posteriormente almacenarla en el tejido adiposo.
Esto genera diferentes procesos que pueden tener consecuencias negativas para tu bienestar.
Vamos a ver cuáles son las principales consecuencias de una dieta desequilibrada.
Los procesos por los que pasa el cuerpo cuando la alimentación no es la adecuada.
Si tenemos una alimentación basada en alimentos procesados, o en alimentos de alto índice glucémico, se produce un aumento del azúcar o glucosa en sangre. Esto hace que nuestro organismo tenga que producir más insulina, y así introducir la glucosa en nuestras células que después es requerida como combustible celular. O bien, de no ser necesaria en ese momento, convertirla en triglicéridos y posteriormente almacenarla como tejido adiposo.
Esto genera diferentes procesos que pueden tener consecuencias negativas para tu bienestar. Vamos a ver cuáles son las principales consecuencias de una dieta desequilibrada.
Desnutrición: La alimentación ha de ser variada y completa tanto en macronutrientes como en micronutrientes. Si la alimentación no es adecuada, el organismo no obtendrá los nutrientes necesarios para funcionar correctamente, lo que puede llevar a una deficiencia nutricional. Esto puede causar una amplia variedad de problemas como debilidad muscular, fatiga, falta de energía, problemas de la piel y del cabello. Y agravar enfermedades crónicas que puede tener de base, e incluso las enfermedades agudas, tendrán una peor respuesta y recuperación. Por ejemplo, un simple resfriado varía significativamente en una persona que se cuida bien que en una persona cuyovsistema inmunológico está deprimido, pues la recuperación podría alargarse semanas.
Pérdida de masa muscular: Si la alimentación no proporciona suficientes proteínas, el cuerpo puede comenzar a descomponer los músculos para obtener aminoácidos. Esto lleva a la pérdida de cierto porcentaje de masa muscular. Tu aspecto puede parecer demacrado, desmejorado o apagado por este motivo. Además, la tonicidad de los músculos y la capacidad de obtener energía celular se verá afecta. Finalmente, sin una buena musculatura, las articulaciones y huesos también se irán debilitando.
Cambios en el metabolismo: La alimentación inadecuada puede alterar el metabolismo del cuerpo, haciendo que sea más lento e ineficaz, y que aparezcan desequilibrios en el metabolismo celular. También puede suceder el caso opuesto, que se aceleren las respuestas fisiológicas y se produzcan cambios a nivel digestivo, sistema nervioso, hipertiroidismo…..etc.
Alteraciones hormonales: Las hormonas son muy sensibles y pueden dejar de funcionar bien por la mala alimentación, o bien no fabricar el número de hormonas adecuado. Por ejemplo, si la dieta es muy baja en grasas, puede disminuir la producción de hormonas sexuales.
Problemas digestivos: Una dieta desequilibrada afecta directamente al sistema digestivo. En caso de que la alimentación sea baja en fibra o en magnesio aparecerá estreñimiento. Si es muy rica en alimentos proinflamatorios producirá hinchazón abdominal y molestias gástricas, también puede afectar al ph del estómago y producir acidez o ser escasa la producción de enzimas digestivas, haciendo que la digestión sea lenta e ineficaz, y afectando por tanto en la correcta asimilación de nutrientes entre otros factores.
En resumen, si el cuerpo no hace sus procesos correctamente, la célula acaba saturada de tóxicos, ya que no puede hacer bien los procesos de desecho o limpieza celular. El resultado es la acumulación de tóxicos en el cuerpo. Además, tampoco puede nutrirse adecuadamente, lo que genera una ineficaz producción de energía y una pérdida de la capacidad de regeneración de estructuras dañadas.
Si el cuerpo no hace sus procesos correctamente, la célula acaba por oxidarse… Y ¿qué me pasaría entonces?
Si no se llevan a cabo los procesos de manera correcta, las células estarían rodeadas de radicales libres, que son moléculas altamente reactivas. De esta forma se podrían dañar y provocar efectos negativos en el organismo como los siguientes:
- Envejecimiento: El daño oxidativo a las células es una de las causas principales del envejecimiento. Cuando los ácidos grasos que componen la pared celular se oxidan, pierden su forma y elasticidad. Esto puede suponer la aparición de arrugas, manchas en la piel, flacidez….
- Daño celular: las células forman tejidos, y estos a su vez órganos, de tal manera que finalmente afecta al conjunto del organismo. Un mal funcionamiento del metabolismo celular, puede conllevar problemas crónicos en un sistema. Pero no olvidemos que el organismo es sólo uno, es decir, lo que pasa en el hígado afecta al conjunto del cuerpo.
- Estrés oxidativo: El estrés oxidativo es un desequilibrio entre los radicales libres y los antioxidantes en el cuerpo. Cuando los radicales libres superan la capacidad de los antioxidantes para neutralizarlos, se produce estrés oxidativo, lo que es causa del daño celular y contribuye al desarrollo de determinadas enfermedades crónicas.
- Inflamación: La oxidación de las células puede activar una respuesta inflamatoria en el cuerpo. Si la inflamación es crónica, puede causar daño celular y ayudar al desarrollo de enfermedades crónicas.
- Pérdida de función celular: El daño oxidativo puede afectar la función de las células del cuerpo, lo que puede conllevar a la disminución de la función de los órganos y sistemas del cuerpo.
Los antioxidantes naturales que están presentes en alimentos como frutas y verduras, ayudan a neutralizar radicales libres y reducir el daño oxidativo. Además, comer equilibrado, hacer ejercicio y evitar sustancias como tabaco o alcohol contribuyen a reducir los radicales libres en el organismo.
Alimentos que luchan contra los radicales libres
En la naturaleza tenemos muchos antioxidantes. Las frutas son de las que más cantidad de antioxidantes tienen – arándanos, fresas, frambuesas, moras, cerezas, manzanas, kiwis, papayas, mangos y granadas-. Es mejor tomarlas en temporada y que maduren al sol, porque se respeta el ciclo vital del fruto y es cuando más nutrientes activos llevan, siendo además más sabrosas.
Otro grupo de alimentos ricos en antioxidantes son las verduras como brócoli, coliflor, espinacas, acelgas, zanahorias, pimientos, tomates y alcachofas. Otra forma muy efectiva de tomar verduras es en jugo verde. Este se hace con extractora -nunca con licuadora- y de ahí obtenemos la savia de cada verdura: la parte viva de la planta, llena de nutrientes y de fotones del sol.
Los frutos secos también son una fuente excelente de antioxidantes y grasas saludables. Son saciantes por su contenido en calorías y fibras, por ello hay que consumirlos con moderación. En este grupo se encuentran las almendras, nueces, anacardos y pistachos.
No olvides que las semillas también son ricas en antioxidantes: chía, lino, sésamo, calabaza y girasol. Echa un buen puñado en tu ensalada y conseguirás un punto de originalidad.
Y ahora, algo que no esperabas.
Atención con este dato:
Las especias (sí si las especias, has leído bien) son muy ricas en antioxidantes. No en vano nuestras abuelas conservaban la comida con ellas.
Las especias pueden añadir sabor y aroma a tus platos, pero también las puedes tomar en infusiones: canela, jengibre, cúrcuma, tomillo u orégano.
Sin duda hay muchos más antioxidantes que encontramos en plantas medicinales, o en bulbos como la cebolla y el ajo que son los reyes de nuestra gastronomía por su alto contenido en sustancias antiinflamatorias, antioxidantes, antivíricas, antifúngicas y antibacterianas, entre otras.
¿Cuál es el funcionamiento de las células cuando la dieta no es saludable?
Como puedes suponer, sin los nutrientes correctos las células experimentan cambios en su comportamiento reduciendo así su capacidad para llevar a cabo sus funciones normales.
Y es entonces cuando comienzan a verse los primeros síntomas en el cuerpo: depósitos de grasa, los llamados adipocitos, en abdomen (sobre todo en hombres) y en caderas y muslos (normalmente en mujeres).
Este almacenamiento de grasa puede provocar efectos negativos como inflamación, resistencia a la insulina y problemas estéticos.
Otro efecto del mal funcionamiento de las células es la acumulación de toxinas en partes como glúteos, extremidades, abdomen y caderas en forma de piel de naranja. Este antiestético problema puede solventarse con masajes locales y un tratamiento détox para que drene todo ese material de desecho que son las toxinas.
Cuando las células no funcionan correctamente, también puede reflejarse en la piel: falta de brillo, piel apagada, seca o la aparición de acné.
Plan de choque: ¿Qué es lo primero que se debe suprimir en la alimentación?
Como plan de choque sugiero sacar de la alimentación las grasas saturadas, azúcares refinados y alimentos altos en sodio. Todo eso fuera.
Lo siguiente que se debe cambiar para que el organismo esté bien alimentado es la calidad de la dieta, o lo que es lo mismo, consumir alimentos frescos que sean ricos en nutrientes como frutas, verduras, granos enteros, proteínas magras y grasas saludables, como pescado azul y aguacates.
Además, es importante mantener una buena hidratación bebiendo suficiente agua. Olvídate de las bebidas azucaradas o alcohólicas.
Es importante que tomes consciencia de que no se trata solo de hacer un cambio temporal en la dieta, sino de adoptar un estilo de vida saludable a largo plazo que incluya una alimentación equilibrada y la práctica regular de buenos hábitos.
¿Y qué ocurre cuando equilibramos nuestras células?
Todos son beneficios para nuestro cuerpo. Con un correcto funcionamiento celular, el organismo se equilibra, se van remitiendo las afecciones, se siente más energía, otras ganas, mayor bienestar, descanso de calidad por la noche y mejor respuesta inmunológica.
Y, además, me atrevería a decir, que alcanzamos una calma especial. La certeza de que todo está bien en nuestro cuerpo.
El cuerpo es sabio y ahora sí nos está cuidando bien.
Si quieres que valore tu dieta y el equilibrio de tus terrenos, ponte en contacto y te orientaré sobre la mejor dieta en base a tu estilo de vida.



